ESTIMULACIÓN MENTAL ACTIVA


Cerebro humano representado por circuitos digitales

Muy independiente de los dilemas éticos, el sedentarismo mental causado por la digitalización, la tecnología y la inteligencia artificial, nos puede enfrentar a afectaciones no solo mentales sino también físicas en el cerebro .


El abuso en el uso de la tecnología informática, la digitalización y la Inteligencia Artificial podría propiciar un “sedentarismo mental”. Así como el sedentarismo físico debilita los músculos y afecta la salud corporal en general. Delegar tareas con frecuencia a la Inteligencia Artificia, que deberían requerir de nuestro esfuerzo cognitivo, podría impactar en la agilidad mental atrofiando las capacidades como: la creatividad, el pensamiento crítico y la memoria.


Cuando intentamos recordar información, cuando resolvemos problemas complejos, cuando necesitamos generar ideas, estamos realizando esfuerzos cognitivos que mantienen nuestra mente activa; sin embargo, cuando todas estas tareas las delegamos a los dispositivos electrónicos, estamos sumando un paso al camino de atrofiar o deteriorar nuestras capacidades, lo cual nos genera un impacto negativo para nuestra agilidad mental y la capacidad de enfrentar desafíos.


Las afectaciones físicas que podría sufrir nuestro cerebro son:


• Reducción en el volumen cerebral.

• Deterioro de las fibras nerviosas, lo que afectaría a las conexiones entre neuronas.

• Cambios en la plasticidad, impactando en la capacidad del cerebro de adaptarse y crear nuevas conexiones.


Para contrarrestar los efectos de la tecnología deberíamos poner interés en:


• Practicar el pensamiento crítico.

• Desarrollar la creatividad.

• Fomentar el uso de la memoria.

• Realizar aprendizaje profundo.

• Practicar la interacción humana.


Al igual que los músculos, el cerebro puede fortalecerse con ejercicio mental y físico, ya que tiene una gran capacidad de adaptación y reorganización, formando nuevas conexiones neuronales. Debido a la plasticidad cerebral, varias de las afectaciones físicas y mentales pueden ser reversibles o al menos presentar mejoría.


Con el envejecimiento normal de las personas, la afectación más común y temprana que se presenta es la velocidad de procesamiento cognitivo o velocidad de pensamiento, que se refiere a la rapidez con la que una persona capta información, la procesa y reacciona ante ella.


Las personas mayores sanas experimentan una lentificación en sus procesos mentales; es decir, les lleva más tiempo procesar nueva información, recordar algo y realizar tareas mentales que requieren rapidez, como por ejemplo, hacer varias cosas a la vez o cambiar de foco de atención de forma rápida.


Aunque la disminución de la velocidad de pensamiento es parte del proceso normal del envejecimiento, se pueden implementar estrategias que retarden su inicio o minimicen el impacto e incluso provocar una mejoría en la agilidad mental.


La clave está en dos aspectos: la reserva cognitiva y la plasticidad cerebral.


Durante mucho tiempo, la neurociencia sostuvo que un cerebro adulto ya no podía generar nuevas neuronas, se creía que las personas solo tenían las neuronas con las que habían nacido. Sin embargo, esta creencia ha sido refutada confirmando que existe un proceso de neurogénesis, es decir, creación de nuevas neuronas funcionales en el cerebro adulto.


Estas nuevas neuronas no se crean en todo el cerebro, pero sí en un área muy importante: el hipocampo. Es una estructura en el cerebro vital para la memoria, el aprendizaje y la regulación de las emociones. La creación de nuevas neuronas en esta área es fundamental para la creación de nuevos recuerdos y para la plasticidad cerebral. El cerebro no es una estructura estática, es adaptable y en constante cambio (plasticidad).


Existen dos importantes activadores de la neurogénesis: el ejercicio físico y el aprendizaje constante. Estos dos activadores ayudan a crear una reserva cognitiva.


La reserva cognitiva es la capacidad que tiene el cerebro de compensar los efectos causados por el deterioro ya sea por lesiones o por el envejecimiento natural. En otras palabras, es una especie de "colchón" de recursos mentales que permite al cerebro seguir funcionando de manera eficiente.


La reserva cognitiva no evita el deterioro cerebral, pero permite compensar buscando nuevas redes neuronales de desvío para desempeñar una tarea. Un cerebro con alta reserva puede encontrar rutas alternas de forma más rápida.


Una reserva cognitiva la creamos durante toda la vida através de la estimulación intelectual, social y física.


Por lo general, los indicadores que nos dan idea del nivel de reserva cognitiva de una persona son:


• El nivel educativo alcanzado.

• La actividad laboral, labores complejas o que representan un reto.

• Ejercicio físico que estimula el flujo sanguíneo, elemental en la neurogénesis.

• La interacción social, ya que representa una exigencia de alto nivel de procesamiento cognitivo (memoria, lenguaje y atención).

• El ocio constuctivo como leer, aprender un instrumento musical, aprender nuevos idiomas, participar en juegos de estrategia.


Los dos hábitos más importantes para la reserva cognitiva son: el ejercicio aeróbico y la estimulación mental activa


El ejercicio físico, pero principalmente el aeróbico, es el activador más potente de la neurogénesis, es como un fertilizante cerebral. Se sugiere la caminata rápida, el trote, nadar o bailar.


La estimulación mental activa se refiere al aprendizaje y las novedades. El cerebro responde creando nuevas neuronas cuando se le forza a aprender y retener nueva información. Nueva información, nuevas neuronas, nuevas conexiones. Además, lo novedoso es fundamental ya que activa el proceso de recompensa y la atención. Se sugiere:


• Aprender un nuevo idioma. Es un excelente ejercicio ya que se requiere de memoria y velocidad de procesamiento.

• Aprender un instrumento musical. Implica coordinación motora, memoria y audición.

• Visitar nuevos lugares. La novedad y la adaptación a los entornos desconocidos obligan al cerebro a estar alerta y aprender.


Aunado a todo esto, se sugiere procurar un sueño reparador de calidad para consolidar la creación de nuevas neuronas y conexiones y reducir el estrés crónico, ya que los niveles altos de cortisol intoxican el hipocampo inhibiendo la neurogénesis.


En resumen, la receta para un cerebro joven y ágil es: ¡muévete y aprende!



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